Lesión falsa ciática. Síndrome del Piramidal o Piriforme

También conocido como Falsa Ciática, el Síndrome Piramidal o Piriforme, se manifiesta básicamente, como un dolor y adormecimiento en los glúteos, hacia la parte trasera de la pierna. Esto ocurre cuando el músculo piriforme presiona el nervio ciático.

Este síndrome se suele llamar falsa ciática porque da la misma sintomatología de la ciática, pero no es causado por una afectación de nervio ciático a nivel de la columna vertebral. El síndrome piriforme, a menudo diagnosticado como ciática, se produce cuando el músculo piriforme se tensa, presionando al nervio ciático y resultando los síntomas relacionados con el nervio irradiados hacia la pierna.

Tanto si llevas poco tiempo entrenando, como años compitiendo, has podido pasar por ese dolor localizado en la nalga, al que seguramente algún médico ha diagnosticado (erróneamente) como lumbago o ciática. Nada más lejos de la realidad. Es muy frecuente en los runners. Y es un dolor causado por un músculo llamado Piramidal, localizado en la pelvis, y que es utilizado, sobretodo, en el gesto de correr.

¿CÓMO ES EL DOLOR DEL SÍNDROME PIRAMIDAL?

Es una fuerte molestia en la zona de la nalga, que puede extenderse por la cara posterior del muslo, pero sin sobrepasar la rodilla. Solemos notar un hormigueo que puede llegar a ser punzante, sintiendo, según qué gestos, un latigazo en la nalga correspondiente.

El dolor aparece y empeora con la actividad física. De ahí que se recomiende bajar el nivel de actividad física, e incluso el reposo.

El dolor aumenta si permanecemos sentados, de pie y en la carrera o la marcha. También si conducimos, o estamos sentados durante mucho tiempo sobre una superficie dura, así como permanecer de pie durante espacios prolongados de tiempo, así como al llevar peso. Otra forma de deducir que estamos sufriendo este síndrome, es que el dolor aparece al separar las piernas.

Podemos realizar la maniobra de Lasègue, consistente en ponernos tumbados sobre la espalda, elevamos una pierna hacia la vertical. Esto, raramente es doloroso, y en una ciática clásica casi siempre duele.

CAUSAS DEL SÍNDROME PIRAMIDAL

  • Estar sentado durante períodos prolongados.
  • Hacer demasiado ejercicio, no descansar lo suficiente, así como no calentar antes o después de cada ejercicio físico.
  • Correr, caminar o hacer otras actividades repetitivas, que hagan forzar nuestro músculo piriforme.
  • Levantar objetos pesados, sobre todo si no mantenemos una buena higiene postural.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME PIRAMIDAL

En primer lugar, evita realizar actividades que te causan el dolor, como montar bicicleta o correr. Podrás reanudar estas actividades después de que se haya quitado el dolor.

Es importante utilizar los materiales correctos para practicar deportes u otras actividades físicas.

Alterna el hielo y el calor, para reducir la inflamación de la zona.

Existen unos estiramientos especiales, que podrás realizar para reducir las molestias. Los estiramientos y el ejercicio pueden relajar y fortalecer el músculo piriforme.

Mientras estés dolorido por el síndrome piramidal (y a partir de ahora, siempre) mantén una postura correcta al sentarte, andar, correr o conducir. Mantén una postura recta, no te encorves. Si tu médico lo cree necesario, te recetará algún relajante muscular.

Si nos centramos en lo que nos interesa, que es el síndrome piramidal en los corredores, debemos tener en cuenta que el piriforme, durante la carrera puede sobrecargarse, por provocar una fuerte contracción excéntrica para frenar una rotación interna vigorosa y/o rápida del miembro en carga, sobre el que nos apoyamos. Provocando una contractura del mismo, y el consecuente dolor. Así, en un entrenamiento mal realizado, el piramidal estará sobreutilizado, se agota y no puede recuperarse, provocando una contractura que nos provoca el dolor anteriormente descrito. Esto se agravará si entrenamos demasiado, corremos en suelos duros, no estiramos…

PREVENCIÓN EN LA PRÁCTICA DE LA CARRERA

  • Elegiremos las zapatillas adecuada al terreno, amortiguación, a nuestra talla, peso, etc. Por ejemplo, estas.
  • Estudiaremos si es necesaria la modificación de la zancada.
  • En nuestros entrenamientos, intentaremos evitar terrenos muy duros, reduciendo la intensidad de los mismos.
  • Suprimiremos las causas que hagan que reaparezca el dolor, como entrenamientos intensivos sobre terreno duro, series, cambios de ritmo, correr cada día.
  • Intentaremos parar unos días. Es necesario parar. El cuerpo tiene que descansar.
  • Estiraremos frecuentemente, nuestra musculatura.
  • Fortaleceremos también nuestros abdominales (sobre todo transverso abdominal y oblicuos) y lumbares.

MEJOR PREVENIR QUE CURAR

Intenta practicar ejercicio de manera regular, pero siempre con precaución, con cabeza, e intentando mantener una buena postura y sin realizar gestos bruscos, calentando antes de hacer el ejercicio y estirando al acabarlo.

Si alguna actividad física, sea cual sea, te causa dolor, deja de hacerlo. Igual no estás manteniendo la postura idónea, no cuentas con los materiales necesarios, o no sabes hacerlo en condiciones. Procura mantener una vida activa, poco sedentaria, y mantén una alimentación equilibrada.

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